Las ayudas apoyarán a los Gobiernos surgidos de las revueltas populares
El plan de asistencia de Estados Unidos, que incluye la condonación de 1.000 millones de dólares de deuda, la aprobación de nuevas líneas de crédito y la reprogramación de algunas ya existentes, es parte de la nueva política que Obama ofrece al mundo árabe, en un discurso muy esperado en el que aborda el escenario histórico que se vive tras el estallido revolucionario y la muerte de Osama bin Laden. "Tenemos una oportunidad histórica", ha expresado Obama en relación a las revueltas en Oriente Próximo y el norte de África. "Tras décadas aceptando el mundo como era", ha seguido, "tenemos la oportunidad de perseguir el mundo como debe ser".
El reto para El Asad
En este sentido, Obama ha manifestado que "las estrategias de represión ya no funcionan" y que el cambio "no se puede denegar". El mandatario, tras elogiar los proceso de reforma en Egipto y Túnez, ha lanzado un dardo al presidente sirio, Bashar el Asad, objeto de sanciones recientes aprobadas en Washington. "Los sirios han demostrado su coraje hacia la transición", ha afirmado, "y Asad puede seguir la transición o quitarse de en medio". Obama ha alertado del riesgo de "aislamiento" que puede sufrir Siria. El presidente firmó ayer una orden para la congelación de los fondos en EE UU pertenecientes al presidente El Asad y a seis de sus principales ministros por las violaciones de derechos humanos cometidas contra su propio pueblo.
El plan de ayuda incluye proyectos concretos para Egipto y Túnez, los dos países cuyos regímenes han sido ya derribados por movimientos populares, y otras propuestas para las naciones que actualmente intentan seguir ese camino. La Administración norteamericana teme que el deterioro de las condiciones económicas, ya apreciable en Egipto, pueda hacer aún más difícil la consolidación de sistemas democráticos en una región en la que el alzamiento ciudadano provoca otras muchas incertidumbres. En su reunión del martes con el rey Abdalá de Jordania, uno de los que promueve reformas democráticas, el presidente estadounidense anunció ayudas económicas para respaldar a ese país en ese proceso.
Sin dejar la región, el inquilino de la Casa Blanca ha instado a israelíes y palestinos a "actuar" dado que el actual "status quo es insostenible". Pese a que no hacerrado una hoja de ruta para el proceso de paz, Obama ha fijado las líneas fronterizas de 1967 como la base de un futuro acuerdo en el que Palestina sea un Estado "desmilitarizado". El presidente estadounidense ha resaltado, en todo caso, que "los esfuerzos palestinos por deslegitimar Israel acabarán en fracaso" y que "actos simbólicos en la ONU" no crearán un "estado independiente palestino", con relación a la declaración de independencia que la Autoridad Nacional Palestina prevé llevar a Naciones Unidas en septiembre.
Obama pronuncia su discurso en un momento especialmente delicado de la crisis en el mundo árabe. Desde que la Casa Blanca anunció esta intervención, se han producido violentos choques religiosos en Egipto, enfrentamientos entre el Ejército israelí con palestinos que trataban de cruzar sus fronteras y un agravamiento de la represión en Siria. Paralelamente, se ha agudizado la tensión entre el Gobierno israelí y la Autoridad Palestina que, lejos de aproximarse al diálogo, pueden llegar a un choque de trenes si la Asamblea General de la ONU reconoce en septiembre un Estado palestino.
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