lunes, 6 de junio de 2011

Más allá de la mujer rota

¿Dónde está la verdad? ¿Aún existe?

Simone de Beauvoir

(1908-1987)

La gente feliz no tiene historia. En el desconcierto, la tristeza, cuando uno se siente quebrantado o desposeído de sí mismo, experimenta la necesidad de narrarse. Es por este motivo que Simone de Beauvoir decide plasmar la situación de una mujer ante una experiencia que al lector le permite analizar la condición de la mujer a través de la literatura.

En el presente trabajo, se han elegido tres elementos y perspectivas por las cuales se considera interesante analizar el papel desempeñado por la mujer a lo largo de la novela “La mujer rota”.

- ¿Por qué Simone de Beauvoir? y ¿Por qué la Mujer Rota?

- Relación título- contenido

- El papel de la mujer:

§ Como esposa

§ Como madre

§ Como mujer

a. ¿Por qué Simone de Beauvoir? y ¿Por qué la Mujer rota?

Novelista y filósofa francesa; su pensamiento se enmarca dentro del existencialismo. Inaguró la forma moderna de comprender la problemática femenina y se convirtió en la feminista más relevante del siglo XX. Simone de Beauvoir es considerada un clásico debido a que más de un siglo después de su nacimiento, se continúan discutiendo sus obras. Es un punto de referencia para quienes deciden rebelarse contra el status quo planteando su realización personal a través de su trabajo.

Se ha elegido La mujer rota debido a que es una narración representativa de la condición de la mujer del siglo pasado e inclusive continúa siéndolo en la actualidad. Es la víctima estupefacta de la vida que ella mismo eligió: una dependencia conyugal que la deja despojada de todo y de su ser mismo cuando el amor le es rehusado.

b. Relación título- contenido

“La mujer rota”: denota una significación interesante, pues hace referencia a una mujer incompleta, carente, dañada, accidentada, etc., mientras que en el contenido se comprende y visualiza efectivamente a una mujer, Monique de 44 años que después de haber recibido la noticia de que se esposo Maurice la engaña, su vida le cambia por completo.

Se vuelve totalmente dependiente pues ahora está en función del tiempo que su marido le puede dedicar, sumisa pues a pesar de que le hace saber su molestia continúa esperándolo, estando al pendiente y en función de su ritmo de vida (medicina, amistades, amante), preguntando detalles de su segunda relación. Enojo pues aparentemente todas las amistades en común saben de la segunda relación menos ella, haciéndola sentir como una tonta.

c. El papel de la mujer

En este apartado, se pretende describir el papel desempeñado por la mujer en distintas esferas con el fin de mostrar una visión más integral de lo que es esta mujer rota y así poder comprender los motivos que la encaminaron a actuar de esa manera.

1. Como esposa

A lo largo de la obra, se relatan indicios de lo que aparentemente era un matrimonio feliz. Relaciones sexuales satisfactorias y pasionales, momentos compartidos como el asistir al cine, a un bar o frecuentar a los amigos. Unas hijas aparentemente felices, comunicación fluida, adaptación a la dinámica de vida del otro.

Sin embargo, después de recibir la noticia, a ella le cambia totalmente la vida. A pesar de que años atrás habían comentado lo inadmisible que sería una infidelidad, ahora se encontraba frente a una y debían de afrontarla.

“Él me abrazaba. “Si me engañas, me mataría. – Si tú me engañas, no tendría necesidad de hacerlo. Moriría de pena.” ” (Beauvoir, S., 1981)

“El me bastó, no he vivido más que para él. ¡Y él por un capricho a traicionado nuestros juramentos!”. (Beauvoir, S., 1981)

En un inicio, su reacción fue de enojo y a pesar de que tenía la necesidad de sacudirlo e insultarlo, se dominó. En ocasiones no se controlaba y le reclama. ¿Por qué con una abogada más joven que al parecer no tiene intelecto, es interesada y ha vivido en un constante cambio de amantes? ¿Por qué en este momento? ¿Por qué no le habló con la verdad en un inicio?.

A pesar de su evidente desacuerdo le permite, con tal de no perderlo, continuar con esa relación, que compartiera las noches e inclusive fechas significativas como las vacaciones de navidad. Puesto que ha adoptado una actitud comprensiva, conciliadora, debía de atenerse a ella. No hacerle frente. Bajo la idea de que si se la permitía vivir “correctamente” se cansaría pronto y regresaría a ella. Todo era cuestión de paciencia.

Paradójicamente, uno de los reclamos que Maurice le hace Monique, es el de que todo sería distinto si ella se mantuviera ocupada. A pesar de haber decidido no terminar una carrera formal por el matrimonio y las dos hijas, él hubiera podido conseguirle uno de secretaria o cualquier otro. Lo importante era que se mantuviera ocupada.

“Tu culpa más grande –le dije- es haberme dejado aletargan en la confianza. Aquí estoy, a los cuarenta y cuatro años, las manos vacías, sin profesión, sin otro interés que tú en la vida. Si me hubieras avisado hace ocho años, me habría organizado una vida independiente y aceptaría más fácilmente la situación”. (Beauvoir, S., 1981)

2. Como madre

“Los padres nunca tienen exactamente las hijas que desean, porque se hacen de ella una cierta idea a la cual ellas tendrían que plegarse. Las madres las aceptan tales como son. Collete tenía, sobre todo, necesidad de seguridad y Lucienne de libertad”. (Beauvoir, S., 1981)

Por una parte, Collete, la más pequeña, decide casarse con Jean Pierre. Aparentemente su vida es rutinaria, sin ambiciones, sin vida. Su padre lo considera un fracasado. Finalmente Lucienne la mayor, decide irse a vivir a Estados Unidos e independizarse completamente de sus padres y de cualquier identidad que pudiera existir en Francia. Vive de su trabajo y de relaciones pasajeras e informales.

Al inicio del relato, antes de la cruda realidad, De Beauvoir narra una escena en la que se encuentra Monique sola escuchando un Requiem de Mozart mientras lee un buen libro. Se siente feliz, se siente libre. Libre de sus hijas y satisfecha de su labor como madre. En contraste, cuando empiezan las discusiones con su aún esposo, le reclama haber presionado a Collette a un casamiento idiota y afirma que Lucienne había partido para huír de ella.

La contraposición de concepciones, la hace entrar en conflicto. ¿Maternidad, arrepentimiento? Nunca se menciona un sentimiento de satisfacción por su labor como madre, ni vínculos, ni expectativas.

Finalmente afirma:

“No tenía otra cosa sino crear felicidad alrededor de mí. No hice feliz a Maurice. Y mis hijas tampoco lo son. ¿Entonces? No sé nada”.

3. Como mujer

En resumen, Monique es una mujer de cuarenta y cuatro años, casada y con dos hijas; dedicada al hogar. “Aparentemente feliz”.

La “apariencia de la felicidad” radica en que cuando observa en retrospectiva su pasado y su situación actual siente por una parte, distantes, ajenas e independientes a sus hijas, le genera un vacío.

Respecto a su relación de pareja se siente destrozada e infeliz. Por un lado quiere ser comprensiva y ver con total normalidad que después de diez años o más de matrimonio, su esposo tenga la necesidad de estar con otras mujeres pues afirma que tanto en Maurice como en la mayoría de los hombres, dormita un adolescente nada seguro de sí mismo. Busca experimentar y aventurarse.

Por momentos lo entiende, espera, lo apoya y calla, con la esperanza de que sería una relación efímera. Sin embargo, transita por momentos de rotunda pesadez, dependiente de somníferos, antidepresivos y alcohol. Totalmente demacrada y desolada.

“¿Cómo vivir sin creer en nada ni en mi misma? […] Ahora soy una muerta”. (Beauvoir, S., 1981)

En esta etapa de su vida, a pesar de que consideraba conocerse y aparentemente haber aprendido a lidiar con la soledad, se da cuenta de que no es así. Su dinámica de vida dependía totalmente de su esposo, y al no tener esa estabilidad emocional, la había derrumbado. Vivía en función de los demás, apartándola de su esencia de mujer, de ver por ella.

“Cuando uno ha vivido tanto para los demás, es un poco difícil reconvertirse, vivir para sí mismo. No caer en las trampas de la devoción”. (Beauvoir, S. 1981)

Monique vive con una dualidad de sentimientos: culpa y enojo. Reafirmando la realidad y lo sólido de ese amor, tan indestructible como la verdad, aparentemente.

“Únicamente que había ese tiempo que pasaba y yo no lo sabía. El río del tiempo, las erosiones de vidas a las aguas de los ríos: eso es, hubo erosión de su amor por las aguas del tiempo. ¿Pero entonces por qué no del mío?”. (Beauvoir, S. 1981)

Conclusiones:

Con base en algunos autores e ideas principales mencionadas en clase, se sugieren evidencias ejemplificativas en la obra de Simon de Beauvoir:

§ Según Rubin (1986), podría considerarse “La mujer rota” una mujer domesticada.

“¿Qué es una mujer domesticada? Una hembra en especie. Una explicación es tan buena como la otra. Una mujer es una mujer. Sólo se convierte en doméstica, esposa, mercancía, prostituta o dictáfono humana en determinadas relaciones”. (Rubin, 1986)

§ Por otra parte, según la teoría psicoanalítica de la femineidad la cual ve en desarrollo femenino como basado en buena parte en el dolor y la humillación; hace falta bastante esfuerzo y fantasía para explicar cómo puede alguien disfrutar de ser mujer. (Rubin, 1986)

§ La maternidad ejemplificada en Monique con un total desapego e independencia por parte de sus hijas adultas, ratifica el concepto mencionado por Chodorow sobre el cual la actual reproducción del ejercicio de la maternidad sucede mediante procesos psicológicos inducidos estructural y funcionalmente. No se trata de un producto de la biología ni del entrenamiento social intencional.

“Cuando uno ha vivido tanto para los demás, es un poco difícil reconvertirse, vivir para sí mismo. No caer en las trampas de la devoción”. (Beauvoir, S. 1981)

§ Respecto a las formas de masculinidad y femineidad mencionada Rubin (1986) menciona la perspectiva de Marx al respecto:

“Es este “elemento histórico y moral” al que proporcionó al capitalismo una herencia cultural de formas de masculinidad y femineidad. Es dentro de ese que está subsumido todo el campo del sexo, la sexualidad y la opresión sexual.” (Rubin, 1986)

Con lo cual se ejemplifica en los consejos que le daban las amigas e inclusive sus propias hijas a Monique; lo importante era resignarse y comprender que la infidelidad por parte del hombre es algo normal, lo fundamental recaía en que él se sienta libre y sin culpas.

“El porvenir es lo que cuenta. Búscate un tipo. O consíguete una ocupación” (Beauvoir, S. 1981)

§ Julie Bertuccelli, con su filme “Dulces Mentiras” (2003) nos muestra que una mentira “dulce o piadosa” puede generar tranquilidad a pesar de que la verdad fuera conocida pero silenciada. En contraste “la mujer rota”, posiblemente podría sugerir que una mentira “amarga o no piadosa” es lo mejor; haber ocultado la verdad hubiera evitado un desequilibrio emocional y físico, soslayando ideas suicidas.

En mi cajón tengo lo que hace falta. ¡Pero no quiero, no quiero! ¡Tengo cuarenta y cuatro años, es demasiado pronto para morir, es injusto! Ya no puedo vivir más. No quiero morir”. (Beauvoir, S. 1981)

Referencias

Alborch, C. “La Maternidad. El dilema de Tener o no Tener Hijos”. En Los hijos de la Fertilización Asistida. Argenina. Edit Sudamerica, 2011, 117-127.

Badinter, E. “Cap. I. El amor ausente”, Cap. II. Un valor nuevo: el amor maternal”. En ¿Existe el amor maternal?. España: Paidos, 1981, 15-164.

Bedolla, P- “El hosgitamiento sexual y su aproximación al conocimiento del hostigador sexual”. En Estudios de género y feminismo II. Cimpils. Patricia Bedolla, Olga Bustos, Gabrtiela Delgado, Blanca García. México: Fotnamara, 1993, 103.133 p.

Rubin, G. (1986). El tráfico de mueres: notas sobre una "economía política del sexo". Nueva antropología , 35-95.

Película:

Unas dulces mentiras.

Dirección: Julie Bertuccelli

Año: 2003

Duración 102 minutos

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