“Estados Unidos siempre esta presente entre nosotros, aún cuando nos ignora o nos da la espalda: su sonrisa cubre el continente.”
Octavio Paz
La historia de las relaciones entre Estados Unidos (EUA) y América Latina (AL), es compleja y a lo largo de la historia ha mostrado ser carente de continuidad. AL es el área de directa influencia de la potencia hegemónica de la actualidad, y es también el lugar más próximo en donde Estados Unidos tiene que defender sus intereses y asegurar su seguridad.
A lo largo de la historia del continente ha habido momentos en los que Estados Unidos considera a AL su prioridad y otros en que la política exterior con los países latinoamericanos ha sido relegada a segundo o tercer plano. La candidatura y posterior presidencia de Obama, despertó esperanzas no sólo al interior de EUA sino también en al exterior, de que esta situación se trasformaría finalmente. A poco tiempo de que concluya el primer periodo presidencial de B. Obama, la estrategia de poder inteligente (“smart power”) ha sido puesta en práctica con algunos países latinoamericanos, pero no se percibe como una estrategia para lidiar con América Latina en su conjunto. Esto se debe en parte, a los intereses concretos que tiene Estados Unidos, así como a las características internas de cada uno de los países latinoamericanos.
Estados Unidos desde su independencia ha ejercido un papel dominante en los asuntos del hemisferio y ha concebido a América Latina históricamente como su área natural de influencia. AL es fundamental para la seguridad estadunidense, tanto por las amenazas provenientes del exterior, como para las exigencias al interior: la búsqueda de recursos y territorio. Esto se ha visto reflejado en el expansionismo de EUA hacia AL, justificado éste, en el interés de salvaguardar los intereses estratégicos y asegurar las condiciones necesarias para convertirse en potencia mundial.
La frase “América para los Americanos” es más que una doctrina, es una justificación para las diversas estrategias de Estados Unidos para mantener la supremacía en el continente. La influencia determinante de EUA en todos los aspectos de la vida de los países latinoamericanos ha adquirido diversas formas con el paso del tiempo; esta ha incluido desde la intervención directa, injerencia en asuntos internos, operaciones encubiertas, alianzas militares; hasta asociaciones económicas y otras formas de cooperación.
El pragmatismo, característico de la política exterior estadunidense, ha llevado a idear una política exterior particular a cada actor latinoamericano y situación en el momento en que esta se presenta. Dicha situación ha producido que no exista una política exterior para toda la región en su conjunto, sino que se basa en relaciones asimétricas que apelan a la colectividad y refuerzan la bilateralidad cuando les resulta conveniente. La relación con América Latina no es homogénea y sólo es prioridad cuando no existen otras cuestiones más importantes que distraigan su interés.
Las relaciones entre Estados Unidos y América Latina en lo que va del S. XXI, mucho ilustran esta situación. Los atentados terroristas del 11 de septiembre, tuvieron repercusiones para el orden internacional en su totalidad y para los países latinoamericanos en particular. La agenda de política exterior de Estados Unidos se volcó en torno a una en una guerra contra el terrorismo global, en donde las alianzas se menospreciaron, el unilateralismo triunfó y toda cuestión se supeditó a la lucha contra el “mal”. Así pues, los temas referentes a América Latina (por ejemplo la reforma migratoria integral que se negociaba entre Fox y Bush), quedaron relegados de las prioridades estadunidenses.
Esta securitización de la política exterior, así como los eventos posteriores al 11 de septiembre, llevaron a una profunda pérdida de la legitimidad de Estados Unidos ante la comunidad internacional. La candidatura de Barak Obama, quien se presentó como un progresista reformador, proporcionó a muchos dentro y fuera de Estados Unidos, una esperanza de cambio en la actuación y rumbo de Estados Unidos. El posicionamiento de Obama, respecto a su política exterior, incluso desde su campaña, estuvo enfocado a restaurar la legitimidad y el liderazgo responsable estadunidense; y una de las estrategias propuestas por Obama para lograr este fin es el poder inteligente. Estrategia que argumenta que ante las distintas amenazas a las que se enfrenta Estados Unidos, el poder militar no puede ser la única respuesta; insistiendo en la necesidad de dar respuesta a los retos – también- a través de la cooperación intergubernamental y en el marco de las instituciones internacionales.
El poder inteligente intenta ampliar la concepción y dimensión del poder; no hace a un lado la importancia del poderío militar, sino que pretende diversificar las respuestas a los retos a los que se enfrenta Estados Unidos, especialmente cuando “el garrote” no es la estrategia más efectiva. El poder inteligente es entonces, una hábil combinación del poder duro y el poder suave como parte de una estrategia integrada, y es una manera en que Estados Unidos “reconcilia su poder abrumador con los intereses y valores del resto del mundo.”[1] La Secretaria de Estado Hillary Clinton es una de las principal defensoras del poder inteligente, aduciendo “Debemos usar el poder inteligente: la amplia gama de herramientas a nuestra disposición – diplomáticas, económicas, militares, políticas, legales y culturales- eligiendo la mejor herramienta, o la combinación de éstas, para cada situación.”[2]
Así pues, el poder inteligente combina un reforzamiento de las alianzas, asociaciones e instituciones, mayor preponderancia al papel del desarrollo en la política exterior, una diplomacia pública que fortalezca la comunicación interpersonal, impulso a la integración económica para lograr el crecimiento y la prosperidad; así como un mayor empuje a la tecnología e innovación a fin de dar soluciones creativas a la seguridad energética y el cambio climático. El National Securitys Strategy (Mayo 2010) sitúa a la recuperación de la legitimidad perdida el objetivo central de política exterior, y la forma de hacer avanzar los intereses de Estados Unidos en el S. XXI (prosperidad, seguridad, respeto a los valores universales y la preservación del orden internacional). Así pues, resulta interesante analizar la manera en que la estrategia de poder inteligente ha sido puesta en práctica en la región más próxima de Estados Unidos: América Latina.
A principios de este año, Obama realizó una gira por Brasil, El Salvador y Chile, en la que el objetivo era reforzar los lazos económicos con la región. La reunión fue especialmente trascendente con Brasil ya que el presidente estadunidense reconoció el poder económico que el país sudamericano ha adquirido en la última década y sus potencialidades[3]. Tanto Obama como Rousseff hablaron de la posibilidad de trabajar conjuntamente y ampliar la cooperación en áreas como la genética, biotecnología, fuentes renovables de energía y exploración en aguas profundas; y la definieron como una oportunidad histórica[4]. La relación entre ambos países se ha intensificado en la última década de manera muy importante, hasta llegar a duplicar el comercio de doble vía y también el flujo de capital e inversiones también se duplicaron.”[5] Los proyectos conjuntos entre Brasil y Estados Unidos se concentran en el tema de las fuentes de energía alternativas, específicamente en el etanol, tema que Obama considera fundamentales y que entran dentro de los principales temas que el poder inteligente busca incluir.
La intensificación y ampliación de la cooperación entre Estados Unidos y Brasil, es un ejemplo de cómo Obama trata de poner e práctica una estrategia de poder inteligente; explotando las potencialidades de Brasil, no sólo dada la importancia de la
la economía brasileña, sino también el incremento de su poder político, en foros como el G20 y el grupo llamado BRIC (Brasil, Rusia, India y China).
A pesar de este ejemplo de éxito, la estrategia no ha sido igualmente aplicada en el caso de otros países de la región, donde el poder inteligente ha dado escasos o nulos resultados; como podría ser el caso de Cuba, Honduras o México, entre otros. En la relación con México, particularmente compleja por los vínculos inherentes a su condición fronteriza, son muy reducidas las variaciones en los temas que se negocian entre los dos países. Los temas bilaterales de mayor importancia son la migración, el combate al narcotráfico y la integración comercial. La lógica sigue siendo, qué le puede dar Estados Unidos a México, y no qué le puede dar México a Estados Unidos, o qué tienen que ofrecerse mutuamente; la realidad es que las condiciones al interior de México impiden un cambio en el discurso o en la estrategia.
Cerca de que termine el periodo presidencial de Obama, y con miras a su reelección, es posible afirmar que la estrategia de poder inteligente ha tenido éxito en muchas partes del mundo. Se ha modificado el tono del discurso, mostrando diferencias sustanciales con la política exterior belicosa de Bush, se han reforzado estrategias paralelas al uso de la fuerza a través de la cooperación y se han puesto sobre la mesa temas que durante mucho tiempo habían sido desplazados de las prioridades estadunidenses (como son la justicia social, las desigualdades, el desarrollo social, la democracia, etc.). En el caso de América el poder inteligente ha dado resultados pero no ha funcionado como proceso integrador para la región en su conjunto. Aún quedan retos complejos que cumplir en América Latina como la reivindicación de espacios de dialogo como las instituciones interamericanas, en donde se den soluciones innovadoras para los problemas comunes; y Estados Unidos no es el único que se tiene que replantear la mejor estrategia para lograrlo.
BIBLIOGRAFÍA.
Singh, R. (2006) “The Bush Doctrine”, en M. Buckley y R. Singh (ed.) The Bush Doctrine and the War on Terrorism: Global responses, global consequences, New York: Routledge, pp. 12-31.
Armitage, R.L. y J.S. Nye, Jr. (2007) CSIS Commission on Smart Power: A smarter, more secure America, Washington D.C.: The Center for Strategic and International Studies, 82 p. Disponible en línea: http://csis.org/files/media/csis/pubs/071106_csissmartpowerreport.pdf
Nossel, Suzanne, “Smart Power” Foreign Affairs Magazine; Mar/Apr2004, Vol. 83 Issue 2, p131-142, 12p.
Nye, Jr., Joseph S., “Get Smart”, Foreign Affairs; Jul/Aug2009, Vol. 88 Issue 4, p160-163, 4p.
White House, Briefing Room, “Fact Sheet: The U.S.-Brazil Economic Relationship”, http://www.whitehouse.gov/the-press-office/2011/03/15/fact-sheet-us-brazil-economic-relationship
BBC NEWS. Barack Obama arrives in Brazil on Latin America trip, http://www.bbc.co.uk/news/world-us-canada-12793641
The Washington Post, “In Brazil, Obama will ask what S. American economy can do for U.S.”. Disponible en línea: http://www.washingtonpost.com/business/economy/in-brazil-obama-will-ask-what-s-american-economy-can-do-for-us/2011/03/15/AB3lSIa_story.html
Bloomberg, “U.S., Brazil Create Partnership to Remove Trade Barriers as Obama Visits”. Disponible en línea: http://www.bloomberg.com/news/2011-03-19/u-s-brazil-sign-trade-and-economic-cooperation-agreement.html
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US. Department of State, “American "Smart Power": Diplomacy and Development Are the Vanguard.” Disponible en línea: http://www.state.gov/r/pa/plrmo/162247.htm
[1] http://csis.org/files/media/csis/pubs/071106_csissmartpowerreport.pdf
[2] US. Department of State, “American "Smart Power": Diplomacy and Development Are the Vanguard.” Disponible en línea: http://www.state.gov/r/pa/plrmo/162247.htm
[3] Brazil as an Emerging Power: The View from the United States. February 2010, Policy Briefing 16, Emerging Powers Programme.
[4] “The United States and Brazil, the two largest economies and the two largest democracies in the Western Hemisphere, share one of the most important trade and economic relationships in the world. Brazil is our 10th largest trading partner. U.S. goods and services exports to Brazil in 2010 are estimated to be more than $50 billion, which will support more than 250,000 jobs. U.S. goods and services exports to Brazil are growing twice as fast as overall U.S. goods and services exports.”
[5] http://www.whitehouse.gov/the-press-office/2011/03/15/fact-sheet-us-brazil-economic-relationship
A VER Q LES PARECE, NO ESTA SUUUPER INNOVADOR NI ELOCUENTE, ES MI ENSAYO FINAL DEL DIPLO! LOS QUIERO!!
ResponderEliminar"Enfrentado recientemente a dos de los mayores retos de su gestión, la guerra de Afganistán y el peso de la deuda, Barack Obama ha optado por la misma solución: el punto intermedio, la conciliación de intereses enfrentados, la moderación y la prudencia. Un presidente que fue elegido bajo el emblema del cambio y que se esperaba transformador por su origen y sus circunstancias, ha consolidado definitivamente un modelo de presidencia en el que su liderazgo personal se diluye en beneficio del consenso... Este estilo de presidencia tiene la virtud de intentar un Gobierno desde el centro, donde está la mayoría de los ciudadanos."
ResponderEliminarhttp://www.elpais.com/articulo/internacional/Obama/dubitativo/elpepiint/20110704elpepiint_3/Tes