domingo, 24 de julio de 2011

te amo...

...sin pensar en la confianza, me atrevi a tomar cercanía. Llorando en mi interior, concentre mi mirada en esa bella forma, mas grande que mi campo visual, lucía tan quieta, tan tranquila, respiraba tan fuerte. Le veía grandes ojos y pestañas relucientes, mas que hermosas. Su mirada aparentaba seguirme pero su cabeza decía lo contrario, aquella bestia se veia tan tranquila. Sus patas de caballo, recordaban la dura madera cafe de las maderas preciosas, como poseídas por esa fuerza de vida interminable, el resto de su cuerpo no era visible, la oscuridad nos abrigaba y apenas unas rebanadas de luz cortaban las sombras de forma tan fina y tan elegante que adornaban el cuerpo de aquel animal. Esa luz venía de la luna y entraba en la caballeriza, acompañada de un curioso pero fresco sereno. La combinación perfecta para sentirse en otro lugar, casi hasta en otro tiempo.

Le miré mas de cerca y me acerque a tocarle con la mano extendida, su pelaje tan tibio me invitó a quedarme mas tiempo. Aquel caballo no se movió mas que los centímetros que su respiración le obligaba. Me acerque aun más y a sabiendas de perturbar su estado, junte mi oído derecho en su robusto pecho, tan tibio y suave como la caricia en la mejilla del primer amor. Al hacerlo escuchaba soplos rítmicos que en paralelo a sus movimientos torácicos se volvían una maravillosa experiencia épica, algo mítico, casi indescriptible, eran los movimientos mas que solo un vaivén, era aquello que dejaba muy definido el poder del imperio de la vida. El corazón latía fuerte, mucho, primero un sonido lento, oscuro y serio, con final difuso y muy grave, después uno con final mas claro y mas agudo, un tanto mas rápido en duración. Esta era una pareja de sonidos que hacían vibrar mis entrañas, incansablemente rítmicos, saciaban mi sed de maravilla, mi sed de milagro.

Después de no se cuanto tiempo, sentí entumecidos los músculos del cuello y espalda y me acomodé para quitar ese displacer menor, me estiré y accidentalmente le vi a los ojos, entonces algo me había cautivado pero algo seguro paso en el caballo, quizas curiosidad, quizas no se que, se acerco a respirarme muy cerca, tanto como para sentir y escuchar su soplo de vida.

Me dejaba en pequeño tan majestuosa forma, entonces el lo supo, y fijamente me miro.

Aquella mirada inexpresiva me hipnotizo en breve, tal como lo hacen los ojos de aquella mujer a quien más amo y no pude evitar recordarle, entonces me invadió la ternura y el lo supo.

Estiré mi mano a su cara, mi mano derecha y aquel animal se inclinó un poco sugiriendo que jamas lo dejara de hacer, como diciendome que no había porque terminar ese momento y no pude evitar recordar la última vez que acaricié la mejilla izquierda de aquella mujer a quien más amo, mientras su mano derecha y mi mano izquierda se decían con caricias que el cielo se abre, y la tierra vibra cuando estamos juntos, y el animal lo supo.

Entonces le dije todo, aunque ya todo lo sabía, le dije que la amo como jamás antes se ha visto amar un hombre a una mujer, y que solo es la cima del mundo testigo de tan pura emoción. Le dije que tengo un sueño que arde en llamas dentro de mi, un sueño donde no hay nadie alrededor solo ella y yo compartiendo el Olimpo. Ella sola es capaz de darle sabor dulce a la mas amarga de las infusiones, casi como si solo fuera su presencia la mas dulce de las virtudes, es el milagro de la eternidad condensado en una sola rebanada de tiempo, es todo lo que jamás supe que podía existir, ella le inyecta energía a mi existencia como el sol le inyecta vida a esta joven Tierra. Le pedi al caballo con el gesto, un poco de aliento porque aquella mujer pertenecía a otro lugar y no estaba cerca, me hizo conocer la diferencia de las plantas que riega el cielo a las que riega una delgada sequia.

No se si es el momento para esto caballo...

El caballo inclinó sus patas y se hecho en frente mio y yo junto con el, me recargue en su lomo y dormí un poco, pero entre sueños me decía con su respirar, que no hay momentos precisos, pero pase lo que pase siempre habrá momentos para decir de muchas, muchas formas TE AMO...

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